Comencemos teniendo en cuenta que, por definición, las situaciones estresantes son eventos o presiones (tanto internas como externas) que SUPERAN nuestra capacidad de afrontamiento. Esta parte es muy importante, solo se puede considerar “estresante” aquello que no podamos afrontar adecuadamente, ya sea por factores personales o del contexto o situación.
Como ejemplos podemos citar los cambios importantes de vida (duelo, enfermedad, ciudad, divorcios), problemas financieros, sobrecarga laboral, conflictos relacionales, enfermedades, y presiones cotidianas (ruido constante, horario muy exigente).
Existen más cosas que pueden generar estrés, pero incluso el nivel de estrés que provocan algunos de estos ejemplos va a variar dependiendo de la persona, especialmente de su autoestima, autoconcepto y, principalmente, de su percepción de autoeficacia.
No nos olvidemos de algo muy importante, “la palabra tiene poder”, es decir, lo que más repetimos (verbal o mentalmente) tiene una gran influencia en nuestra estabilidad emocional y, por lo tanto, en nuestra vida. Revisemos por un momento lo siguiente: ¿con qué frecuencia utilizamos la palabra “estrés” en nuestra cotidianidad? Si la respuesta es que la usamos con demasiada frecuencia, esa es precisamente la razón de que no estresemos fácilmente y no lo podamos manejar.
Las personas han normalizado la utilización de la palabra estrés para cualquier situación incómoda, como por ejemplo “me estresa que la gente camine despacio”, “me estresa que el lápiz no esté en su puesto”. Pero estos ejemplos no generan estrés en sí mismos, porque no son eventos que superen nuestra capacidad de afrontamiento. Si alguien va despacio, simplemente lo pasamos, si el lápiz no está en el puesto, sencillamente lo colocamos donde debe ir y ya.
Son sucesos tan pequeños que no debería afectarnos a un nivel de experimentar estrés. Debemos comenzar a llamar las cosas por lo que son. Esos ejemplos no son situaciones estresantes, son simplemente circunstancias que nos incomodan, que no nos gustan.
En conclusión, en la vida hay situaciones que sí son estresantes, ya que afectan significativamente nuestra vida, pero la gran mayoría de cosas que nos hacen sentir mal, no son tan relevantes como para darles importancia. Dejemos la costumbre de ir por la vida afectándonos por lo que no debería generar ninguna sensación negativa.
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