Lo primero es reconocer hasta qué punto la ansiedad que experimentamos se desborda de los niveles normales. Si esto es así, es muy importante buscar ayuda profesional, ya que es necesario abordar puntualmente el origen (o lo que la mantiene) de dicha ansiedad.
Mientras se busca el apoyo psicológico, se pueden realizar las siguientes actividades o estrategias para evitar que la ansiedad crezca. Para mayor comprensión de la problemática y de cómo funcionan estas estrategias se recomienda revisar los artículos anteriores que hablan, precisamente, sobre la ansiedad.
Las dos primeras estrategias ayudan a minimizarla de manera efectiva, pero no significa que sea tan fácil como suena. Primero, aprender a relajar nuestro cuerpo. Debemos comprender que las emociones van de la mano con nuestra parte física. Si nuestro cuerpo está tenso, las emociones negativas aparecen (y se quedan) con mayor facilidad. Cuando alguien siente rabia, el solo hecho de no fruncir el ceño ayuda a disminuir esa emoción. En el caso de la ansiedad, el evitar hacer movimientos repetitivos hace que esta sensación se mantenga dentro de los niveles normales.
La segunda estrategia es aprender a callar y redireccionar nuestra mente. La ansiedad crece sin control cuando nuestros pensamientos vuelan también sin control. Cuando experimentemos cualquier sentimiento negativo (rabia, tristeza, dolor, angustia) debemos cuidar lo que venga a nuestra mente. Si pensamos cosas catastróficas, ¿quién no va a sentir desespero? Pero, si nos enfocamos en la solución, o simplemente aprendemos a relajar nuestra mente (relajar, no pensar en otra cosa, porque eso implica evadir la situación), la ansiedad va a disminuir significativamente.
No olvidemos que la ansiedad siempre va a aparecer, ya que es una respuesta natural a un evento específico.
También es importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones para controlar mejor la ansiedad:
- Practicar ejercicio físico regularmente.
- Dormir lo suficiente.
- Mantener buenos hábitos en nuestra alimentación.
- Limitar el consumo de alcohol y cafeína.
- Dedicar tiempo a pasatiempos que nos gusten, que nos diviertan y ayuden a relajar.
- Mantener contacto con familiares y amigos.
- Evitar encerrarnos durante demasiado tiempo. No es malo quererse desconectar del mundo, pero que sea de vez en cuando, no diario.
Y tú, ¿consideras que puedes controlar tu ansiedad, o tienes problemas para lograrlo? Si quieres aprender más al respecto, agenda tu cita ahora mismo.
